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CUIDADO
DE ESCAPES
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En
ocasiones, el conductor o propietario de un vehículo
no es consciente de los problemas que puede acarrear
un escape o un catalizador en mal estado. Bosal,
uno de los fabricantes líderes de estos
elementos a nivel mundial, conocedor de este hecho,
ha querido plasmar estos posibles inconvenientes
con el fin de prevenir o identificarlos.
Desde el punto de vista de la seguridad de los
ocupantes del vehículo, un escape suelto
puede caer, provocando un efecto de palanca, que
catapultaría el auto hacia arriba.
También engendra un riesgo de accidente
ya que la línea completa de escape cuelga
debajo del vehículo. Una rotura en una
brida, en un soporte, en las gomas de las que
cuelga, provocaría la pérdida de
las partes del mismo en carretera.
No llevar escapes en buen estado también
puede ocasionar daños en el vehículo.
Si los tubos están partidos o doblados
pueden acercar las zonas calientes a los bajos
del vehículo, provocando incendios en las
protecciones inferiores de plástico o resina.
Los tubos de escape fallan principalmente por
efecto de la corrosión o por roturas. La
corrosión interna se debe a la condensación
de los gases de escape cuando el motor del vehículo
se para y se enfría.
El conductor notará igualmente una falta
de potencia debida a que el interior de un silencioso
deteriorado puede taponar la salida de los gases
de escape así como ruidos molestos provocados
por vibraciones debido a los soportes dañados
(gomas, tornillos, muelles, abrazaderas).
Asimismo, circular con un catalizador en malas
condiciones puede ocasionar una serie de peligros
y trastornos que a la larga resultan muy perjudiciales
para el usuario del vehículo. Así
pues, el conductor se enfrenta a posibles peligros
de incendio.
Las
roturas de tubos en la bajada del colector y antes
del cuerpo del catalizador suelen provocar salidas
de llamas, llegando a incendiar cualquier elemento
inflamable bajo el vehículo como hierba,
bolsas de plástico, fibra del propio coche,
etc.
La sonda, elemento de medición que regula
el funcionamiento correcto del vehículo,
también es un elemento fundamental en la
vida del catalizador. Su deterioro puede fundir
el monolito cerámico de un catalizador.
Cuando un catalizador no funciona debidamente,
se emiten a la atmósfera toda una serie
de productos peligrosos e invisibles. Desde el
punto de vista del medio ambiente, un catalizador
en mal estado propicia la contaminación
al no depurar los gases tóxicos y pudiendo
provocar asfixias e intoxicaciones en lugares
cerrados como garajes o talleres.
No solamente existe un riesgo de dañar
el vehículo, porque al estar taponado la
salida de gases, aumenta la presión en
el escape, llegando a provocar escapes reventados
y daños en el motor, sino que también
acorta la vida de los escapes por no depurar los
humos tóxicos que incrementan el nivel
de ácido (sulfúrico, nítrico,…),
ocasionando la corrosión prematura del
escape.
Si, por otro lado, el catalizador ya comienza
a dar señas de mal funcionamiento, las
medidas a tomar dependerán de los “síntomas”.
Un exceso de hollín negro en el escape
o un exceso de humo negro cuando el auto está
en marcha, delatará un problema de exceso
de combustible y posibles daños en el catalizador.
En resumen, es importante no olvidar pasar con
su vehículo las revisiones periódicas
correspondientes para evitar fallos de encendido
o de combustión que puedan dañar
al catalizador. |