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AQUADA
DE GIBSS
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Como
salido de una película, el Aquada, el primer
vehículo anfibio de fabricación
comercial, debutó a gran velocidad por
las orillas del río Támesis y luego
dentro de sus aguas, al más puro estilo
del Agente 007, James Bond.
Uno de los automóviles deportivos que más
a causado sensación en el mercado Europeo,
es el Gibbs Aquada. Por sus cualidades y tecnología,
es el primer auto deportivo anfibio. Este automóvil
es creado por la firma británica Gibbs,
especialista en producción de tecnología
para vehículos anfibios de alta velocidad
(HSA). Esta tecnología con principios náuticos
y todo lo que tiene que ver con las leyes de la
marina, puede fácilmente caminar de una
ciudad a otra como cualquier auto y si sus dueños
quieren navegar en alta mar, también lo
hacen sin problemas de quedar en el fondo del
mar.
Poco después, él descubrió
un concepto mejorado para levantar las ruedas
de los autos y que pudieran entrar al agua y funcionar
como botes rápidos. Reconociendo el potencial
para la tecnología anfibia, él decidió
construir un anfibio deportivo con producción
completamente obediente a las regulaciones de
la Infantería de Marina y a las reglas
y regulaciones de un vehículo normal para
tierra.
El
vehículo llamado Aquada puede alcanzar
una velocidad de 160 kilómetros por hora
(100 mph) sobre tierra; y una vez que ingresa
al agua, sus ruedas se retraen y aparecen turbinas,
convirtiéndose repentinamente en un bote.
Una vez en el agua, puede alcanzar una velocidad
de casi 50 kilómetros por hora (30 mph),
según Gibbs Technologies, empresa que lo
diseñó.
Con un precio de aproximadamente $235 mil dólares,
el auto convertible no tiene puertas, para evitar
filtraciones. Los conductores y pasajeros deben
saltar sobre un costado del vehículo para
ingresar en él, como en un bote.
"Con éste se puede tener un auto realmente
bueno en la carretera y un juguete emocionante
que puede remolcar a un esquiador; uno puede transportarse
al trabajo en él, se puede ir a St. Tropez
con él y llevar a dos amigas", dijo
el presidente de la compañía Alan
Gibbs durante la prueba de manejo en la porción
del Támesis en Londres.
El Aquada puede transformarse de auto a bote en
segundos, y el mecanismo de tracción cambia
a propelas de turbina a reacción para moverlo,
dijo la empresa.
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