Las
Transmisiones Continuas Variables
Si
hacemos una revisión histórica
veremos que antes de los años
60 la mayoría de vehículos
utilizaba frenos de Tambor en las cuatro
ruedas, a finales de esa década
hubo un cambio importante, la incorporación
de frenos de Disco para
las ruedas delanteras. ¿Qué
propició este cambio?, pues simplemente
la eficiencia de este tipo de frenos
en cuanto a la reducción drástica
del mantenimiento ya que no necesita
ajuste o graduación
a diferencia de los sistemas de tambor
de la época. Otras ventajas también
fueron asociadas al sistema, tales como
su simplicidad, control de temperatura,
fácil mantenimiento, reducción
de piezas y costos.

Hoy
en día vemos alguna tendencia
a utilizar frenos de disco sobre las
ruedas traseras, sin embargo, muchos
fabricantes aún se mantienen
fieles a los frenos de tambor traseros
a raíz de esto nace la interrogante:
Si el sistema es más eficiente
¿por qué no es de uso
común en todos los vehículos
actuales? La respuesta está en
la ley de inercia, se debe
a que mientras más rápido
necesitamos detener el vehículo
más peso recae sobre las ruedas
delanteras y menos queda sobre las ruedas
traseras!
Sí, este efecto es fácilmente
demostrable en frenadas de pánico
donde sentimos que el frente del vehículo
baja mientras la parte trasera
sube; así se evidencia
el movimiento centro de gravedad gracias
a la inercia producida por la deceleración
de un cuerpo.
Gracias
a este efecto podemos concluir que mientras
más fuerte presionamos el pedal
de frenos más fuerza requerimos
en la frenada de las ruedas delanteras
(60% a 90% de las fuerzas que detienen
al vehículo se generan en las
ruedas delanteras). Para el caso de
las ruedas traseras se requiere un control
muy exacto de la presión que
llega a las mismas, de manera contraria
las mismas se trabarían con mucha
facilidad deslizando sobre el pavimento
y con alta posibilidad de perder el
control de la direccionabilidad del
vehículo.
Para
evitar el exceso de frenado de las ruedas
traseras existen diferentes mecanismos
como válvulas reguladoras y/o
compensadoras de presión que
trabajan bajo diferentes principios
físicos dependiendo del diseño
y fabricante. También existen
otros sistemas de control electrónico
que buscan el mismo fin, tales como
los sistemas RABS y ABS (Sistema
Antibloqueo de Ruedas Traseras
y Sistema Antibloqueo de Ruedas
según sus acrónimos en
inglés).
No
es de mayor importancia si el vehículo
posee frenos de Disco o Tambor en las
ruedas traseras. Todos los vehículos
en la actualidad vienen muy bien calculados
para frenadas efectivas bajo diferentes
condiciones, sin embargo, debe recordar
que situaciones como pavimento mojado,
neumáticos lisos, repuestos no
originales y otras variables dificultan
o disminuyen la eficiencia del frenado.
La necesidad de el freno de estacionamiento
complica la simplicidad de los diseños
de frenos de discos traseros, los mismos
requieren mayor cantidad de elementos
mecanizados, influyendo en costo. Quizás
el mejor efecto logrado por los sistemas
de disco traseros en vehículos
de uso común es más estético
que funcional, logrando transmitir una
sensación de seguridad
que puede ayudar a definir al comprador
sobre el mejor producto.
Los discos traseros son más justificados
para los vehículos de verdadero
alto rendimiento ya que
brindan una mejor disipación
de calor, lo cual es conveniente en
competencias.
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